¿Los kilómetros matan la relación? ¿Cómo sobrellevar una relación a distancia? ¿Hay algo realmente genial de tener una relación así?
Todo eso nos preguntamos a menudo y es que nosotros también hemos vivido periodos a distancia cuando Yeyo trabajaba en la multinacional del Brasil.
Fue una época muy dura pero también de gran crecimiento para nuestra relación y cuando Jessica del Blog Say Jess to Travel nos propuso escribir un artículo contando su experiencia y las cosas geniales que aprendió con su relación a distancia le abrimos las puertas del blog.
Mayormente solemos ver las relaciones a distancia como un sacrificio sin ver el lado positivo y hasta genial de las mismas.
Por eso, si quieres aprender qué hace genial a una relación a distancia este artículo es para vos.
¡Adelante Jess!
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Nadie dijo que una relación a distancia fuera fácil.
Más de una vez tendrás que escuchar eso de “¿y no te da miedo que él esté haciendo su vida allí, sin que tú lo sepas?”, “¿y pasando tan poco tiempo juntos, no crees que apenas os conocéis?”, “¿y no te sientes solo aquí?”.
Y lo cierto es que forjar una vida juntos cuando los kilómetros se imponen de por medio, a veces a horas y horas (y mucho dinero) de camino, y sentar las bases de una relación sólida a ratos intermitente, requiere de mucho esfuerzo, mucho amor y mucho convencimiento.
Sin embargo, una relación a distancia también puede suponer un golpe de suerte que no podrás creer.
Una relación a distancia puede suponer un golpe de suerte ¡Descubre por qué en este artículo! Compartir en XUna prueba de fuego que fortalecerá y multiplicará por dos los cimientos de tu pareja y una perfecta oportunidad de disfrutar de todas las cosas buenas que tiene el amor, al mismo tiempo que estableces y cuidas de tu vida independiente.
Además de una continua fuente de aprendizaje sobre ti mismo, tus necesidades y límites, los de tu pareja, y, por si no lo habías pensado, ¡una fantástica excusa para viajar hasta que no te queden fuerzas!
¿Cuántas relaciones te permitirán todas esas cosas?
Así que me he propuesto explicarte en este post todo ese montón de maravillosas ventajas que tiene una relación a distancia. Para que, si la tienes, la valores y te ayuden a seguir soportando los kilómetros, y si no, no tengas miedo si la vida te pone algún día en esa situación.
Así que aquí encontrarás:
- Presentación: quién soy yo y por qué me permito hablar de las relaciones a distancia
- Las 9 mejores cosas que tiene una relación a distancia
- Conclusiones finales
¿Preparado? ¡Vamos allá!
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Me presento: soy Jessica, viajera, mujer, blogger y novia
Mi nombre es Jessica Box. Nací en Barcelona, y allí estudié periodismo y me especialicé en el ámbito de la comunicación corporativa.
Después de varios años trabajando en ese sector, cogí mis cosas, lo dejé todo y a todos, y me vine a vivir a Suiza. Un país más frío, más lluvioso y mucho más caro que mi Barcelona natal.
¿Por qué dejé todo?
A parte de porque este país me ha ofrecido oportunidades que nunca imaginé (aunque eso es algo que descubriría más tarde), porque aquí vivía desde hace dos años y medio el amor de mi vida.
Sí, sólo 6 meses después de que empezáramos nuestra relación, él tuvo que irse lejos persiguiendo una oportunidad laboral que no hubiera conseguido nunca en nuestra ciudad.
Y yo lo entendí. Y le animé. Aunque al principio creí que me moriría, y que no lo conseguiríamos, que alguno de los dos se cansaría pronto de la distancia, o que los kilómetros nos separarían mucho más que físicamente.
Pero la vida siempre anda enseñándote.
Y después de dos años y medio de mantener una relación a distancia con él, te puedo decir con la boca bien ancha que recuerdo esa etapa como una de las más idílicas y enriquecedoras de mi vida. Y que no las hubiera cambiado por ningún otro tipo de relación.
Cuando alguien lo es todo, la distancia no significa nada #Couplegoals Compartir en X¿Quieres saber por qué?
9 cosas geniales de una relación a distancia
1. La base de tu relación es la confianza
Sé que creerás que ésta es un arma de doble filo.
Confiar nunca fue tarea sencilla. Tampoco para mí. Sobre todo porque la confianza que depositamos en el otro nace primero de una confianza absoluta en nosotros mismos. Confiamos porque nos queremos, respetamos y valoramos tanto como lo hacemos con nuestra pareja.
Y, en este punto, tengo que decirte que una relación a distancia es una maravillosa escuela de autoestima.
A medida que aprendas a quererte, aprenderás a querer, y llegará un momento en el que la posibilidad de una infidelidad o una deslealtad empieza a ser muy remota, muy loca y, sobre todo, nada que te robe ni uno sólo de tus pensamientos.
Así que, si eres capaz de mantener una relación a distancia, significa que ésta está basada en un intercambio de confianza ciega y mutua, y en la seguridad de que los kilómetros entre vosotros no son ni motivo ni detonante para romperla.
Conclusión: antes de llenarte la cabeza de ideas preconcebidas y estereotipos absurdos sobre las relaciones a distancia, intenta prestarle atención a pensamientos más realistas y positivos como:
- Tu pareja está contigo porque quiere estarlo. ¿Recuerdas cómo empezaba este post? Las relaciones a distancia no son fáciles. Y precisamente por eso, tu pareja no tiene ninguna obligación de seguir con ella. Si lo hace, mucho más en una relación a distancia, es porque realmente quiere. Creo que eso es motivo más que suficiente para un voto de confianza, ¿verdad?
- ¿Has pensado ya en que todas tus cualidades y fortalezas pesan más que cualquier kilómetro tonto que pueda haber de por medio? Pregúntale a tu pareja si no está de acuerdo con eso.
- Es injusto para tu pareja que no confíes en ella y en su relación. Seguramente él o ella pasa el tiempo esperando el momento de verte por fin y no planteándose cualquier tipo de deslealtad. Céntrate en eso, y no dejes que la desconfianza te haga olvidarlo.
- El amor es demasiado emocionante como para no disfrutarlo y vivirlo al máximo. ¿Y quién quiere perderse eso a cambio de los malos ratos que te hace pasar una desconfianza injustificada?
2. ¡Es una excusa perfecta para viajar!
Sí, no encontrarás excusa mejor.
Aquí va un secreto: ¡las relaciones a distancia son divertidísimas!

Apúntate estas tres excusas perfectas para viajar sólo porque tienes una relación a distancia:
- Cuando vayas a ver a tu pareja, aprovechad para recorrer su país o región. Allí no tendréis las ataduras que suelen robarte tiempo con la rutina diaria, cuando ambos vivís en el mismo lugar. ¡Así que la mejor forma de pasar tiempo juntos es viajando!
De esta manera yo pude recorrerme toda Suiza, un país que antes nunca me había planteado como destino turístico, y me enamoré de cada uno de sus rincones, todos sus picos nevados, sus lagos turquesas, sus fondies alpinas y sus gentes hospitalarias y trabajadoras.
- ¡Quedad en algún punto del planeta al azar! ¿Nunca has querido hacer algo así? ¿Quién dijo que sólo podíais veros en tu país o en el suyo? Escoged un punto a medio camino o, mejor, uno que a ambos os quede muy lejos, ¡y encontraos allí! Nosotros escogimos Roma, y fue una de las experiencias más alucinantes de mi vida.
La emoción de volver a ver a tu pareja mezclada con la adrenalina de hacerlo en un lugar desconocido que estás a punto de descubrir y explorar, no-tiene-precio.
- ¡Enséñale tu país! ¿Te has planteado que tu relación a distancia es un motivo perfecto para convertirte en turista de tu propio país, y enseñárselo a la persona que quieres?
3. Los momentos juntos valen por dos
Y por tres. Y por cuatro.
Los conflictos del día a día y los malentendidos tontos no formarán parte de tu relación. El tiempo que pasas con tu pareja posee tal valor, que no dejarías que nada injustificado rompiera o estropeara ese momento.
Una relación a distancia te enseña el valor de saber disfrutar el presente, de vivir cada momento con todos tus sentidos, y supone una continua lección de tolerancia, entendimiento y generosidad.
Seguramente la mayor parte del tiempo que paséis juntos conformará varios de los recuerdos más felices y satisfactorios de tu vida. Entenderás su dimensión y cuidarás cada uno de ellos como a un tesoro.
4. Puedes combinar la independencia con el amor
Una de las grandes ventajas de una relación a distancia es que te permite el espacio suficiente para que sigas forjando tu vida, tus necesidades y tus aspiraciones de forma independiente, pudiéndole dedicar a todos estos aspectos mucho más tiempo y mucha más energía.
La distancia diferenciará muy bien las dos partes de tu vida: tu relación y tu independencia. Y podrás disfrutar de ambas, y a la vez.
Tendrás más tiempo para dedicarte a:
- ti mismo
- tu familia
- tus amigos
- tu trabajo
- tus estudios
- tus hobbies
- o a lo que sea que te haga tremendamente feliz
Y a la vez, seguirás disfrutando de lo bonito del amor amor y recibiendo todas las (infinitas) cosas buenas que tiene la vida en pareja.
5. Tu relación se hace más fuerte día a día

Como te explicaba al principio, mi pareja tuvo que marcharse cuando aún nuestra relación era muy incipiente.
A pesar de que exprimimos cada uno de los momentos que pasamos juntos antes de su marcha, le dejé ir convencida de que nuestra relación era aún demasiado débil como para soportar tantos kilómetros durante tanto tiempo (entonces, ni siquiera me podía plantear dejar mi vida en Barcelona, y no sabíamos cuánto tiempo iba a estar él viviendo en Suiza).
La distancia impide un beso o un abrazo, pero jamás un sentimiento Compartir en XY aún con todas mis dudas y desesperanzas, de repente me vi a mí misma un día, un año después, esperándole en el aeropuerto, convencida, como pocas veces había estado en mi vida, de que si mi relación había soportado la distancia por un año entero, entonces era tan fuerte como para superar cualquier obstáculo que se nos pusiera en el camino.
La lucha y el mimo diario que requiere una relación a distancia acaba forjando unos cimientos sólidos y bien definidos que te servirán de mucha ayuda e inspiración en dos grandes ámbitos de tu vida:
- Habrán dotado a tu relación de esa fortaleza y esa seguridad que sólo podría tener una relación a distancia. Ese “esto es lo que quiero, y está más que demostrado”.
- Te habrán hecho aprender muchos valores a nivel personal. Serás capaz de luchar por lo que quieres, perseguir tus sueños, por más irreales que parezcan, disfrutar de la vida sanamente, valorar todas sus cosas buenas y aceptar y hacer frente a las que no lo son tanto.
6. Te da la oportunidad de cambiar de vida cuando lo necesites
Otra de las claves más importantes de una relación a distancia: siempre te mantiene las puertas abiertas a un cambio drástico en cuanto sientas que lo necesitas.
En dos años y medio, nunca me planteé mudarme a Suiza. Mientras fui feliz con mi vida en Barcelona, me sentí perfectamente capaz de seguir con mi relación a distancia, aprovechando y enriqueciéndome de todas sus cosas buenas, como ya te he contado.
Sin embargo, después de un año muy duro, de repente sentí que empezaba a necesitar dar un paso adelante, cambiar de vida, buscar algo nuevo.
Y mi relación a distancia me lo puso increíblemente fácil.
Podía simplemente venir a un país que ya conocía y ya sabía que me gustaba porque:
- tenía una casa en la que vivir y algunos amigos
- podía aprender un nuevo idioma (o varios)
- salir de mi zona de confort
- vivir la experiencia de mudarme a un país que no era el mío
- empezar de cero con la cabeza puesta en hacer lo que realmente me apasionaba hacer
- conocer nuevas formas de vida, de pensar y de sentir
Y, lo más importante, ¡estar con mi pareja por fin, todos los días!
Fue tan fácil como pensarlo, decidirlo, ¡y prácticamente al día siguiente estaba haciendo las maletas!
Además, el hecho de tener aquí a mi pareja me ha facilitado y allanado en gran medida todo el proceso de adaptación por el que tienes que pasar cuando dejas toda tu vida en tu país y te mudas a uno nuevo.
Venir aquí ha sido una de las mejores cosas que he hecho en mi vida.
Y no hubiera podido hacerlo si hubiera hecho caso a todas las dudas que me atenazaban al principio.
Desde luego, no hubiera podido hacerlo si no me hubiera atrevido con una relación a distancia.
7. La comunicación es el núcleo de la relación
La comunicación es la clave universal de todas las relaciones. De eso no cabe duda.
Pero cuando hablamos de una relación a distancia, esto cobra especial relevancia.
No hay forma de conseguir que prospere si no te comunicas con tu pareja, y con comunicación me refiero al amplio sentido de la palabra:
- Su sentido más inmediato. Una relación a distancia se basa en saber del otro siempre que podáis, en hablar y comunicaros tanto como os sea posible.
Una de las cosas que más me funcionó es marcar una hora, al anochecer, en la que, estuviéramos haciendo lo que estuviéramos haciendo, debíamos parar y dedicarnos un ratito a hablar.
Explicarnos cómo nos había ido el día, estar sólo el uno por el otro. Unas veces por teléfono, otras veces por mensajes, otras veces a través de una videollamada.
La falta de comunicación levanta un muro que acaba separando a las parejas Compartir en XNo importa, la tecnología te ofrece millones de posibilidades, así que sólo tienes que escoger la que los haga sentir más cómodos. Pero es muy importante compensar la ausencia con una comunicación asidua y regular.
- Su sentido más profundo. Cuando hablo de comunicarse, me refiero a expresar cada cosa que te haga feliz y cada cosa que te suponga un problema.
Es importante:
- exteriorizar tus sentimientos
- verbalizar tus bases
- tus necesidades
- tus límites
- tus expectativas
- tus opiniones
Y dejar que tu pareja lo haga también con total libertad, permitiéndole expresarse y contarte todo lo que le pasa por la cabeza a sabiendas de que va a encontrar en ti alguien, como mínimo, dispuesto a:
- entenderle
- aceptarle
- acompañarle
- y ayudarle en cualquier proceso por el que tengan que pasar en la relación.
Si consigues hacer de la comunicación el núcleo de tu pareja, tendrás una de las mejores relaciones a las que podría aspirar una persona.
Y la distancia obliga a que esta comunicación sea innegociable, así que no hay excusa posible.
8. Siempre sientes esos adorables “nervios” iniciales
Es cierto que una relación a distancia, sobre todo si se tiene desde el comienzo, enlentece el proceso de conocerse el uno al otro y de acumular experiencias juntos.
Pero también ralentiza y alarga en el tiempo todo ese cosquilleo que se siente cuando estás empezando con tu pareja, esa etapa repleta de nervios adorables, ilusión, impaciencia, atontamiento y dicha absoluta.
Y ésa es una de las partes que más llegué a adorar de mi relación a distancia.
Durante los dos años y medio en los que vivimos separados, cada viernes, antes de verle en el aeropuerto, me ponía igual de nerviosa que la primera vez, y cada domingo, con la despedida, me sentía tan vacía como cuando me despedía de él durante nuestros primeros meses en Barcelona.
¿No te parece algo que vale la pena vivir?
9. El momento en el que decidís acabar con la distancia
Éste es el gran momento de una relación a distancia. Cuando la distancia deja de formar parte.
Para mí, el día en el que aterricé definitivamente en Suiza fue uno de los más felices de mi vida, y recuerdo el momento en el que llegué a casa con demasiado cariño. Lloré tanto…
Se me acumularon las sensaciones:
- Por un lado, había pasado semanas despidiéndome de mi familia y amigos. Entre sonrisas y lágrimas, sabiendo que no era un adiós, sino un hasta pronto, pero dramático al fin (yo, de por sí, ya soy bastante dramática).
- Los últimos días en Barcelona fueron un constante ir y venir de “últimas mudanzas”, hacer maletas (esta vez con mucha más ropa de la normal), atar cabos sueltos, preparar papeleo, finiquitar mi trabajo y prepararme para lo que me venía.
- Ese mismo día pasé por uno de los momentos más difíciles en la vida de alguien: despedirme de mi madre en el aeropuerto. No pude dejar de pensar en ella durante días. Y lo que lloramos ambas… (Ahora nos reímos del drama). Lo mismo me pasó con mi padre.
- El vértigo que me dio verme de repente llegando para, por fin, quedarme, habiendo cometido la genial locura de poner un punto y a parte en mi vida, cambiarla radicalmente e ir en busca de lo que realmente quería, con todo el convencimiento y la determinación de la que soy capaz.
- El aplauso que me di a mí misma por haber tenido la valentía de luchar por amor, conseguir mantenerlo tantos años como hizo falta y, después, ir en su busca, por más kilómetros que tuviera que recorrer y más adioses que tuviera que formular.
- La alegría de verme en un punto de partida de nuevo. Tenía que diseñar mi vida como si prácticamente acabara de nacer, como si fuera un lienzo en blanco. Fue súper emocionante.
Sin embargo, por más bonito que sea el momento en el que decidís reuniros por fin, una decisión así debe de ser madurada y consensuada, y debería basarse en varios principios:
- Ninguno de los miembros de la pareja tiene obligación alguna de dejar su vida en su país para complacer al otro.
- Las necesidades de la pareja cuando ya no existe la distancia cambian: ahora el objetivo es compartir el día a día, consensuar la convivencia y establecer las reglas que los harán sentir cómodos en esta nueva etapa.
- No tiene por qué ser un solo miembro de la pareja quien deje su país. Ambos pueden hacer lo mismo y empezar de cero (y juntos) en un país nuevo para los dos.
- La decisión de dejar tu vida y mudarte de país no puede estar basada tan sólo en que quieres estar con tu pareja. En cierto modo, eso la responsabiliza, y si en algún momento tienes un conflicto o te decepciona en algún campo, corres el riesgo de sentir que has cometido un error y de culpabilizarla. Piensa en qué oportunidades y qué beneficios puede aportarte el cambio de lugar, y piénsalo de forma egoísta. Los motivos que encuentres, sumados al deseo de estar cerca de tu pareja, son la mezcla perfecta para decidirte (o no) finalmente.
- Ambos debéis tener claros vuestros roles, sobre todo al principio. Uno tiene que ayudar al otro a adaptarse al cambio, dándole el margen, el tiempo y el apoyo que necesite. El otro, debe estar convencido de que realmente es feliz con ese cambio y poner todo su esfuerzo en superar el proceso, con ganas, con positivismo y con perseverancia.
Si, después de tener en cuenta todos estos factores, la idea de marcharte (o de que tu pareja venga) sigue siendo la que más feliz te hace sentir, entonces ¡no te lo pienses ni un segundo más!
La vida en pareja después de haber mantenido una relación a distancia es increíblemente gratificante.
Y ambos os lo merecéis, ¿no crees?
Conclusiones
Así que, para resumírtelo, te diré que una relación a distancia es mucho más enriquecedora, divertida y romántica de lo que a priori pudiera parecer.
Para que prospere, deberás establecer una base sólida hecha de confianza ciega, autoestima y mucha determinación.
Después, a estos cimientos, añádele un poquito de todas esas cosas buenas que encontrarás en una relación a distancia:
- ¡Aprovecha para viajar mucho y muy bueno! En su país, en el tuyo, o en uno diferente. Si quieres coger ideas, te dejo aquí mi guía gratuita sobre cómo mochilear por los países más paradisíacos (y caros) del mundo.
- Vive y exprime al máximo cada uno de los momentos que pasáis juntos. Todos ellos se transformarán en recuerdos preciosos que te ayudarán a soportar mejor la distancia.
- Sigue cuidando tu vida fuera de la relación. Eso ayudará a la parte de autoestima de la que hablábamos y suavizará los insoportables momentos de añoranza.
- Plantéatelo así: cuando creas que no puedes más, siempre puedes cambiar de vida, y siempre para mejor. Una relación a distancia te lo pondrá muy fácil.
- Comunícate, exprésate, desahógate y deja que tu pareja haga lo mismo con total confianza. Esto fortalecerá cada aspecto de la relación.
- Disfruta de sentirte como un quinceañero enamorado en más de una ocasión.
¿Y tú, tienes o has tenido alguna vez una relación a distancia? ¿Qué es lo mejor y lo peor de este tipo de relaciones?
¡Cuéntamelo en los comentarios!





